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LA VOCACIÓN DE CUIDAR CON DIGNIDAD Y HUMANIDAD EN EL DÍA DEL ENFERMO

María del Pino Nieves Dia del Enfermo Ribamar FP Sevilla auxiliar de enfermeria rama sanitaria compromiso social

El centro educativo Ribamar, a través de María del Pino Ostos, enfermera y profesora con una dilatada experiencia en la formación de alumnos de Cuidados Auxiliares de Enfermería y Nieves Moreno, enfermera y alumna MAES en el centro, ponen en foco en la vocación de cuidar con dignidad y humanidad, como eje de la enfermería en el Día del Enfermo que se conmemora hoy.

Con motivo del Día del Enfermo, que se celebra el 11 de febrero, la enfermería pone en valor una profesión marcada por la vocación de servicio, la dedicación constante y el compromiso con el cuidado integral de la persona. «Más allá de la técnica y los procedimientos, el ejercicio enfermero se fundamenta en el respeto a la dignidad humana, la cercanía y la escucha activa, especialmente en los momentos de mayor vulnerabilidad que supone la enfermedad», asegura Mª del Pino.

Desde esta perspectiva, las enfermeras recuerdan que antes que enfermo hay una persona. «El respeto a la dignidad se concreta en gestos cotidianos como tener en cuenta los miedos del paciente, respetar sus tiempos, llamarlo por su nombre o preservar su intimidad. No se trata únicamente de realizar técnicas de forma correcta, sino de reconocer que cada paciente es único y se encuentra en una situación de especial fragilidad. La dignidad se protege cuando la persona se siente escuchada, comprendida y tratada como alguien más que un caso clínico», explica Nieves.

«La escucha, la cercanía y la humanidad constituyen las piedras angulares del trabajo enfermero. Junto a la profesionalidad, resultan esenciales la empatía, el acompañamiento durante el proceso de enfermedad y una comunicación eficaz, independientemente de la situación o condición vital del paciente. En muchas ocasiones, una conversación breve, una mirada atenta o un gesto de apoyo pueden tener un impacto igual o incluso mayor que un procedimiento técnico bien ejecutado», comentan.

Comprender y acompañar

Ambas coinciden en que «entender el cuidado del enfermo como una verdadera vocación de servicio implica atender al paciente incluso en situaciones complejas o emocionalmente difíciles. Supone también tratarlo siempre con profesionalidad, dignidad y cariño, con independencia de sus valores o circunstancias vitales, manteniendo el respeto como principio innegociable de la práctica asistencial».

«Estos valores comienzan a trabajarse desde el inicio de la formación de los futuros profesionales de enfermería. La empatía y el compromiso social se fomentan a través de asignaturas de ética y bioética, la reflexión sobre casos reales y ejercicios de role play que permiten al alumnado ponerse en el lugar del paciente y comprender cómo debería actuar el profesional ante distintas situaciones. Asimismo, se promueve el respeto por la vida a partir de evidencias científicas que señalan que desde la concepción se origina un nuevo ser, al que se le reconoce la misma dignidad y derechos que al resto de las personas», prosiguen.

«Las estrategias formativas también incluyen experiencias en contextos de especial vulnerabilidad, como el de las personas mayores, un colectivo que a menudo es percibido erróneamente como una carga social. A través de estas experiencias, se muestra al alumnado los miedos, preocupaciones y sentimientos de las personas ancianas, así como su vivencia ante procesos que pueden conducir a la dependencia. El objetivo es enseñar a comprender sus actitudes, ponerse en su lugar y conferirles el respeto y la dignidad que merecen. A ello se suman simulaciones clínicas con un enfoque humanizado, incluso en el proceso final de la enfermedad, debates y espacios de reflexión ante dilemas éticos», añaden.

«El mensaje que se transmite a los estudiantes que hoy se están formando es claro: no deben olvidar nunca qué les llevó a elegir esta profesión. El verdadero valor diferencial de la enfermería reside en la capacidad de cuidar con respeto, sensibilidad y compromiso. Vivir la profesión desde una auténtica vocación implica recordar que cada paciente confía su vulnerabilidad al profesional, una confianza que constituye un privilegio, ya que la persona deposita su “yo” en quien la cuida. Además, la enfermería ofrece uno de los mayores regalos posibles: aprender a valorar la vida en todas sus dimensiones», concluyen.

El Día del Enfermo

Esta fecha fue instaurada por el papa Juan Pablo II. Lo estableció el 13 de mayo de 1992, y se celebró por primera vez en 1993. La fecha del 11 de febrero coincide con la festividad de Nuestra Señora de Lourdes, un lugar muy ligado al cuidado y la esperanza de los enfermos.

Día del Enfermo Ribamar