Seguimos dando voz a nuestras familias. A través de ellas descubrimos cómo viven el proyecto educativo y de qué manera perciben el crecimiento de sus hijas en un centro educativo como Ribamar que apuesta por los valores, la formación integral y el acompañamiento cercano.
Os invitamos a conocer las impresiones del matrimonio Gutiérrez Jaén, agradeciéndoles la confianza depositada en Ribamar para acompañar a su hija en estos años tan importantes para el desarrollo personal.
Origen del vínculo con el centro
Conocimos el centro a través de la adscripción con el Colegio Ángela Guerrero, pero nuestra vinculación ha ido mucho más allá, convirtiéndose en una relación profunda y familiar. Tenemos la suerte de vivir una “doble experiencia”: nuestras dos hijas forman parte de Ribamar. Margarita, tras cursar Secundaria en el centro, decidió continuar su formación con un Ciclo Formativo de Grado Superior, y Blanca, que actualmente está en 4º de ESO. Esta trayectoria compartida ha reforzado aún más nuestro vínculo y compromiso con el centro.
Confianza y toma de decisión
A la hora de elegir, fue determinante encontrar un entorno que no solo apostara por la excelencia académica, sino que situara a la persona en el centro. Valoramos especialmente la atención personalizada, el fomento de la responsabilidad y el compromiso con una formación basada en valores humanos y cristianos.
Sentido y propósito educativo
Este propósito se refleja en el día a día: Nuestra hija no es “una alumna más”. El centro se preocupa por su bienestar emocional y su desarrollo personal, motivándola a convertirse en una ciudadana activa, consciente de su capacidad para aportar positivamente a su entorno.
Valor diferencial del proyecto
El rasgo diferencial es, sin duda, el acompañamiento personal y el ambiente de familia. Ribamar logra equilibrar la exigencia académica con una cercanía humana que prepara a las alumnas para afrontar los retos reales de la sociedad con ética y profesionalidad, potenciando al mismo tiempo sus cualidades y aptitudes.
Experiencia como familia
Como familia, valoramos enormemente la coherencia del proyecto educativo. El hecho de tener a Blanca en 4º de ESO y a Margarita en Formación Profesional Superior nos permite observar el “ciclo completo” en el centro. Destacamos especialmente la cercanía del equipo docente y la facilidad con la que el colegio integra a la familia en las distintas etapas madurativas de nuestras hijas.
En cuanto a la comunicación con el centro, consideramos que es fluida, cercana y transparente. Siempre nos hemos sentido acompañados y escuchados, especialmente a través de las tutorías, que consideramos una herramienta clave para avanzar en la misma dirección familia y centro.
Equipo humano y profesional
Destacaríamos la vocación y calidad humana del equipo. Es un profesorado que conoce las fortalezas y áreas de mejora de cada alumna, implicándose más allá de lo estrictamente académico para ayudarles a alcanzar su mejor versión.
El centro ha sido fundamental en el crecimiento de nuestras hijas. Han ganado confianza en sí mismas, adquirido hábitos de estudio sólidos y desarrollado una madurez emocional propia de quien se siente motivada, respetada y acompañada. Desde su entrada en la ESO, hemos observado una evolución notable en su autonomía. Ha pasado de ser una niña a una adolescente que asume sus responsabilidades con iniciativa y que comienza a proyectar su futuro con ilusión y criterio propio, apoyada en valores humanos y cristianos.
Valores y aprendizaje para la vida
Más allá del contenido académico, creemos que el centro les ha transmitido valores fundamentales como el esfuerzo, el respeto y la solidaridad, que se reflejan claramente en su comportamiento diario fuera del centro. Consideramos especialmente enriquecedoras las actividades de orientación profesional y las iniciativas de carácter social, que ayudan a las alumnas a comprender que lo aprendido en el aula tiene una aplicación directa en la mejora de la sociedad.
Compromiso con el entorno y la sociedad
Este compromiso se percibe en la relación del centro con instituciones y empresas, así como en la sensibilidad que transmite hacia los desafíos actuales, formando a las alumnas para ser verdaderos agentes de cambio.
Para concluir, destacaríamos la formación integral de la alumna, el excelente clima de convivencia y el seguimiento personalizado tanto de la tutora como del equipo educativo. Es una opción ideal para familias que buscan una educación de calidad en un entorno que cuida y promueve los valores humanos y cristianos. Como una mirada al futuro, consideramos interesante seguir potenciando la digitalización y las competencias tecnológicas, sin perder el enfoque humanista que caracteriza al centro, para que las alumnas continúen siendo competitivas en un entorno laboral cada vez más tecnológico.