En el marco de la V edición del Curso de Bioética de Ribamar, conversamos con José López Guzmán, uno de los ponentes invitados, para profundizar en los retos actuales de la bioética y, en particular, en una cuestión especialmente presente en el debate social: la identidad de género.
José López Guzmán, doctor en Farmacia y presidente de la Asociación Española de Farmacia Social (AEFAS) y ponente del V curso de especialización en Bioética
En su intervención ha abordado la identidad de género desde una perspectiva bioética. ¿Por qué considera importante analizar esta cuestión desde este ámbito?
Porque la Bioética es una ética de la vida y la identidad de género afecta a la vida y la salud.
Uno de los puntos que ha destacado es la necesidad de prudencia. ¿Cree que actualmente se está actuando con la suficiente cautela en este campo?
La respuesta es negativa. En las distintas leyes y actuaciones en relación con la transexualidad ha faltado mucha prudencia. Incluso, en algunos casos, debido a las “prisas” por legislar o por aplicar unos determinados tratamientos, se ha llegado a poner en riesgo la salud de las personas transexuales. Considero que esta situación se ha generado al primar la ideología sobre el bien de la persona transexual. Esto último se constata al haberse aplicado tratamientos sin la suficiente evidencia científica.
En relación con los tratamientos disponibles, ha señalado la falta de evidencia científica sólida en algunos casos. ¿Qué implicaciones tiene esto para la práctica clínica?
Efectivamente, es preocupante que, a pesar de conocerse la falta de evidencia científica de muchos tratamientos y de los riesgos de sus efectos secundarios, estos se hayan obviado en muchos protocolos y en la información proporcionada a la población afectada. En los últimos años se van sumando artículos e informes en este sentido: del Consejo Noruego de investigación sanitaria, del Instituto Karolinska de Estocolmo, el Informe Cass del NHS británico, o el reciente estudio publicado, en este mismo 2026, en Acta Paedriatica.
Desde su experiencia en farmacia social, ¿cómo deberían abordarse estos tratamientos desde el sistema sanitario?
En primer lugar, con tranquilidad y prudencia, evitando cualquier prisa. En segundo lugar, teniendo en consideración toda la evidencia disponible. Por último, no generalizando la asistencia, estudiando con prudencia cada caso e individualizando la atención.
¿Qué papel juega el acompañamiento integral de la persona en este tipo de situaciones?
En cualquier atención sanitaria es relevante tener una visión integral del proceso estudiado. En las personas transexuales que solicitan una reasignación de género esta visión holística es fundamental, ya que hay muchos factores relevantes a considerar, desde los antropológicos, los sociológicos, los fisiológicos, a los sanitarios.
En un contexto donde el debate suele estar muy polarizado, ¿cómo se puede fomentar un diálogo sereno y fundamentado?
El diálogo siempre requiere respeto, empatía y un conocimiento de aquello que es objeto de conversación. En un mundo polarizado es fácil que muchos debates estén asentados en eslóganes carentes de veracidad, en una falta de respeto a lo que piensa el otro, o en una búsqueda de abatir al “contrincante” más que en obtener aportaciones dirigidas al bien común.
Más allá de esta cuestión concreta, ¿cuáles considera que son hoy los principales retos de la bioética?
El tema estrella del último año ha sido la Inteligencia artificial, por su implicación en la asistencia sanitaria y en la investigación científica. No obstante, me gustaría resaltar que la Bioética sigue incluyendo importantes temas que afectan a la vida y que no hay que olvidar, porque no están resueltos: aborto, eutanasia, medio ambiente, etc.
¿Está la formación de los profesionales sanitarios a la altura de estos desafíos?
Se podría decir que “en botica hay de todo”. Hay muchos profesionales que están implicados en ejercer bien su trabajo, y no solo técnicamente. Esto se evidencia en el hecho de que hay dos términos que están muy presentes en la mayoría de los debates sanitarios: el de humanización y el de integridad. Sin embargo, este interés se encuentra, en muchas ocasiones, debilitado por la ausencia de una verdadera fundamentación de dichos conceptos.
¿Qué valor tienen iniciativas como el Curso de Bioética de Ribamar en este contexto?
Tiene mucha importancia. Por una parte, porque son cursos que, a través de sus cinco ediciones, han demostrado una solidez científica y una apertura a un dialogo constructivo. En este sentido, puedo señalar que, en las dos ediciones en las que he participado, he disfrutado enormemente del diálogo que se ha generado en el turno de preguntas. Por otra parte, considero muy importante la implicación de tantas personas jóvenes, estudiantes que ya se ven apelados por temas relacionados con la vida.
Para terminar, ¿qué mensaje le gustaría trasladar a los futuros profesionales sanitarios que se están formando actualmente?
Que sigan formándose, es fundamental tener unas bases sólidas. En la medida que el ser humano busca la verdad va teniendo más hambre de dignidad y no hay que olvidar que el respeto a la dignidad humana está en la base de la Bioética.